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02 July 2008

Ojo del loco

Moj prvi mozaik na iverni plošči "Ojo del loco" s tečaja pri Vitrales Peru s profesorjem Jose Miguelom. Če bi vedela, da gre za namizni podstavek za lonce, bi se mogoče odločila za kak bolj "gospodinjski" motiv. Mozaik je zelo fajn zadeva. Priporočam za vadbo potrpežljivosti in za nemirne živčke. Že razmišljam, da bi se naučila še vitraža in vitrofuzije.
V delu sta zaenkrat še keramični cvetlični lonček in steklena vaza. Seveda vam ju pokažem, ko bosta končana.

13 April 2007

Danes Ink

Danes sem bila pesniško navdahnjena, pa sem na Maleconu v stihih malo poočitala Perujcem.
Je še Cesar rekel, da je v tem dosti resnice, ampak drugim tega vseeno ne bi dajala pred oči ... Bom pa zato kdaj drugič še kaj lepega povedala ;)

Sramuje se svojega imena,
rodnega kraja, plemenske krvi.
Dal bi oko, če kdo bi ga rešil
muk cimetove polti.
Gnev ga preveva, sovraštvo.

Slišim ga v trsju, čarangu, kitari.
Srce krhko, trhlo od bojazni,
verjame le še prevari.
Črn, topel, vlažen mu bega pogled
kot srni na dan pogona,
Čaka, da pošlje smerokaz
voščena madona.
Tujec orje, tepta mu zemljo,
pa vendar ne čuti bolečin.
Bledoličnik mu je vzel ponos,
sam se je oropal korenin.

29 December 2005

Un pensamiento robado


No se termina
cuando se acaba,
sino cuando se olvida.

Im: Caravaggio, Muerte de Holofernes (1598/99)

Galleria nazionale d'Arte Antica, Barberini, Roma

02 December 2005

El dueño de la herida




Un pensamiento bonito
de Antonio Gala,
enviado por un amigo:

El dueño de la herida es el verdugo
y es la víctima;
es el idólatra y es su ídolo;
pero, sobre todo,
aquello que los vincula o los enfrenta,
sea cual sea su nombre.
Porque hay amores que no saben
el suyo verdadero.

Im: El Greco, San Sebastian 1610/14 (Prado)

Odradek


Algunos dicen que la palabra «odradek» procede del esloveno, y sobre esta base tratan de establecer su etimología. Otros, en cambio, creen que es de origen alemán, con alguna influencia del esloveno. Pero la incertidumbre de ambos supuestos despierta la sospecha de que ninguno de los dos sea correcto, sobre todo porque no ayudan a determinar el sentido de esa palabra.
Como es lógico, nadie se preocuparía por semejante investigación si no fuera porque existe realmente un ser llamado Odradek. A primera vista tiene el aspecto de un carrete de hilo en forma de estrella plana. Parece cubierto de hilo, pero más bien se trata de pedazos de hilo, de los tipos y colores más diversos, anudados o apelmazados entre sí. Pero no es únicamente un carrete de hilo, pues de su centro emerge un pequeño palito, al que está fijado otro, en ángulo recto. Con ayuda de este último, por un lado, y con una especie de prolongación que tiene uno de los radios, por el otro, el conjunto puede sostenerse como sobre dos patas.
Uno siente la tentación de creer que esta criatura tuvo, tiempo atrás, una figura más razonable y que ahora está rota. Pero éste no parece ser el caso; al menos, no encuentro ningún indicio de ello; en ninguna parte se ven huellas de añadidos o de puntas de rotura que pudieran darnos una pista en ese sentido; aunque el conjunto es absurdo, parece completo en sí. Y no es posible dar más detalles, porque Odradek es muy movedizo y no se deja atrapar.
Habita alternativamente bajo la techumbre, en escalera, en los pasillos y en el zaguán. A veces no se deja ver durante varios meses, como si se hubiese ido a otras casas, pero siempre vuelve a la nuestra. A veces, cuando uno sale por la puerta y lo descubre arrimado a la baranda, al pie de la escalera, entran ganas de hablar con él. No se le hacen preguntas difíciles, desde luego, porque, como es tan pequeño, uno lo trata como si fuera un niño.
-¿Cómo te llamas? -le pregunto.
-Odradek -me contesta.
-¿Y dónde vives?
-Domicilio indeterminado -dice y se ríe. Es una risa como la que se podría producir si no se tuvieran pulmones. Suena como el crujido de hojas secas, y con ella suele concluir la conversación. A veces ni siquiera contesta y permanece tan callado como la madera de la que parece hecho.
En vano me pregunto qué será de él. ¿Acaso puede morir? Todo lo que muere debe haber tenido alguna razón be ser, alguna clase de actividad que lo ha desgastado. Y éste no es el caso de Odradek. ¿Acaso rodará algún día por la escalera, arrastrando unos hilos ante los pies de mis hijos y de los hijos de mis hijos? No parece que haga mal a nadie; pero casi me resulta dolorosa la idea de que me pueda sobrevivir.